La final de la Copa Libertadores puso en agenda una temática que varios especialistas del sector turístico venían alertando durante las últimas semanas: Argentina se ha convertido en un destino caro, mientras que Brasil se abarató considerablemente.
La apreciación del peso argentino, producto de un dólar que salvo algún sobresalto rondó todo el año los $1.100 y la convirtió en la moneda más apreciada del mundo, se suma a una brusca devaluación del real producto de un fallido plan de recortes por el gobierno brasileño. Mientras el peso ganó un 40,1% en lo que va del 2024, el real perdió 12,8%. Esta “tormenta perfecta” cambiaria, podría limitar la llegada del grupo de turistas más importantes del sector, así como enviar a las y los argentinos que vacacionan al país a Brasil, tentados por los precios.
Si vamos a las estadísticas publicadas por Indec, aún no parece establecerse una tendencia. En 2023, Brasil sumó 106.8 miles de turistas en el primer trimestre, 142.7 en el segundo y 217.3 en el tercero llegando a los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque, principal punto de conexión camino a la región patagónica. Tomando 2024, los números fueron al alza: 167.4 en los primeros tres meses del año, 166.6 y 222.7 para el segundo y tercero.
No obstante, desde la Cámara Argentina de Turismo se habla de un “panorama que no es alentador” alegando que hay menos reservas y aumentan las cotizaciones para viajes al exterior. Los principales afectados serán los destinos de costa, que compiten directamente con playas más cálidas en Brasil. En el caso patagónico, el problema no recaería tanto en la llegada de turistas extranjeros en sus principales puntos por dos motivos: ya eran ciudades de segmentos ABC1 o “caros” y no tienen competencia directa en volumen de algún país vecino, dado que Chile no podría absorber toda esa demanda.
El problema, podría llegar por las y los turistas locales que, evaluando precios, opten por la playa este año en oposición a las montañas de Ushuaia, Calafate o hasta Bariloche por ejemplo. Para ejemplificar, un paquete con vuelo, hotel y traslado de 4 días y 3 noches en Ushuaia ronda los $ 1.800.000 para dos personas en enero 2025. 8 días a Florianópolis sale $ 2.000.000. El doble de días por un 10% del precio, ofreciendo ambos hoteles de 4 estrellas. Si a ello le sumamos que la gastronomía es alrededor de un 30% más económica en el país vecino, resulta difícil seducir a las y los argentinos de optar por el sur este año.
Desde el sector turístico, entienden que el Estado deberá ofrecer beneficios impositivos o la reducción de estos gravámenes para que haya competencia real entre destinos. El problema para la Patagonia comenzará a verse este verano, pero podría acrecentarse durante la temporada invernal, que de seguir esta tendencia le abriría la puerta a los centros invernales de Chile a presentarse como una alternativa en lo económico.